Leyendas de Tlacuache de IB

Aunque no se ha podido establecer cuándo se empezó a relacionar la figura del tlacuache con hazañas míticas, su representación en restos arqueológicos es un testimonio importante de su fama milenaria. Gaceta UNAM (2014)

El tlacuache es un marsupial, y su nombre viene del náhuatl tlacuatzin (tla, fuego; cua, mordisquear, comer; y tzin, chico) que significa “el pequeño que come fuego”. 1. 

Los tlacuaches, zarigüeyas o zorros del monte, son animales carismáticos y misteriosos. Su carácter y encanto los han convertido en protagonistas de mitos a lo largo de toda Latinoamérica.

En Ciudad Universitaria podemos encontrarlos como una de las especies endémicas protegidas.

Figura 1. Fotos de Didelphis marsupialis (izquierda) y Didelphis virginiana (derecha). Fuentes:Naturalista.mx y Gettyimages.

Hace algunos años, cuando se construyeron las aulas del Informática Biomédica, los muros de las aulas tenían pequeños espacios, por los cuales entraban pájaros, ardillas y ¡tlacuaches!.

Estos pequeños amigos corrían por las bardas y subían a los proyectores a calentarse. Cuando las luces del aula se apagaban para iniciar la clase, los pequeños ojillos rojos brillaban, mirando atentos la pantalla… Es por eso que se cuenta, que nuestros alumnos más aplicados son… LOS TLACUACHES!

¿Sabes que el tlacuache, según las leyendas prehispánicas de Mesoamérica, igual que el Prometeo griego, trajo el fuego a los humanos? Celebrando esa tradición, llegó al Departamento el simpático Prometeo Tlacuache, quien ha acompañado en sus estudios a casi 10 generaciones de medicoblastos, les trae la luz del conocimiento y las habilidades informáticas que requieren los profesionales de la salud en el siglo XXI.

Existen muchas versiones prehispánicas del mito del tlacuache, tantas que han dado para que el Dr. Alfredo López Austin, mundialmente reconocido investigador del Instituto de Investigaciones Antropológicas (IIA) de la UNAM, escribiera el libro Los mitos del tlacuache (UNAM, IIA, México, 2006).

“El Tlacuache fue un animal muy importante, se cuenta que era un viejo sabio, alegre y… que fue él quien entregó el conocimiento a los humanos.”

“In tlacuatl ce yolcatl cenca mahuiztic, quilmach in huehuetlamatini, yolpacqui ihuan… zan tepitzin ihuinticaton. Mihtoa in yehuatl oquinmacac in tlamatiliztli in tlatlacah.”

“The opossum was a very important animal. It is said it was old and wise, cheerful and… a bit of a drinker. And it is said it was the opossum who gave wisdom to humans”.

Leyenda náhuatl publicada por Koat-Chiz

Hace muchos años no se conocía el fuego, las personas debían comerlo todo crudo, su vida era muy difícil. En las noches de invierno, cuando el frío descargaba sus rigores en todos los confines de la sierra, hombres, mujeres, niños y ancianos, padecían mucho. Sólo deseaban que las noches terminaran pronto para que el sol, con sus caricias, les diera el calor que tanto necesitaban.  La gente principal, se reunían a discutir sobre la forma de tener algo que les proporcionara calor y cociera sus alimentos.

Un día, el fuego se soltó de alguna estrella, y se dejó caer en la tierra provocando el incendio de varios árboles. Entonces los quinamentin (gigantes) de la montaña, enemigos de ellos, apresaron al fuego y no lo dejaron extinguirse. Nombraron comisiones que se encargaron de cortar árboles para saciar su hambre, porque el fuego era un insaciable devorador de plantas, animales y todo lo que se ponía a su alcance.

Para evitar que la gente pudieran robarles su tesoro, organizaron un poderoso ejército encabezado por el tigre. Varios pobladores hicieron el intento de robarse el fuego pero murieron acribillados por las flechas de sus enemigos.

Estando en una cueva, el venado, el armadillo y el tlacuache tomaron la decisión de proporcionar a los hombres tan valioso elemento, pero no sabían cómo hacer para lograr su propósito. Entonces, el sabio tlacuache, que era el más abusado de todos, declaró:

– Yo, el tlacuache, me comprometo a traer el fuego.

Hubo una burla general hacia el pobre animal. ¿Cómo iba a ser que ese animalito, tan chiquito, tan insignificante, tan falto de movilidad, fuera a traer el fuego? Pero éste, muy sereno, contestó así:

– No se burlen, como dicen por ahí, “más vale maña que fuerza”; ya verán cómo cumplo mi promesa. Sólo les pido una cosa, que cuando me vean venir con el fuego, entre todos me ayuden a alimentarlo.

Al atardecer, el tlacuache se acercó cuidadosamente al campamento donde tenian resguardado el fuego y se hizo bola. Así pasó siete días sin moverse, hasta que los guardianes se acostumbraron a verlo. En este tiempo observó que con las primeras horas de la madrugada, casi todos los guardianes se dormían. El séptimo día, aprovechando que sólo el tigre estaba despierto, se fue rodando hasta la hoguera. Al llegar, metió la cola y una llama enorme iluminó el campamento. Con el hocico tomó un brasa y se alejó rápidamente.

Al principio, el tigre creyó que la cola del tlacuache era un leño; pero cuando lo vio correr, empezó la persecución. Éste, al ver que el tigre le pisaba los talones, cogió la brasa y la guardó en su marsupia.

Pero la velocidad del tigre se impuso y alcanzándolo lo pisoteó, le machacó los huesos, lo sacudió y lo arrojó. Seguro de haberlo matado, regresó a cuidar el fuego. El tlacuache rodó y rodó, envuelto en sangre y fuego; así llegó donde la gente y los animales lo estaban esperando. Moribundo, desenroscó la cola y entregó el tizón,  los principales inmediatamente encendieron hogueras, y alimentaron al fuego por siempre.

El tlacuache fue nombrado el héroe de la humanidad, aquél que no tiene defensas naturales lo compensa con el uso de la inteligencia, desde aquél acto valiente todavia muestra la cola pelada. 

¡La inteligencia es la mayor de todas las defensas, la mayor arma que puede tener cualquier ser vivo. Úsala

La leyenda completa la podrás encontrar en: https://koatlinchan.jimdo.com/leyenda-del-tlakuache/

En Ciudad Universitaria existen con amplia difusión en todo el campus, y en la Reserva Ecológica del Pedregal de San Ángel (REPSA) se calcula que viven entre 2 y 4 por hectárea. Se acercan a los botes de basura en busca de comida y a veces quedan atrapados. Si ves uno, avisa inmediatamente a la Secretaría Ejecutiva de la Reserva (Tel. 56-22-52-04 de lunes a viernes de 9:00 a 17:00 hr) y esperar a que se nos indique lo que debemos hacer, para que sea recogido y atendido por personas capacitadas  para manejar a estos animales. 

En caso de encontrar a un animal herido o atrapado en días y horario no laborables consulte el apartado de Manejo del tlacuache, en el documento ¿Qué hacer si encuentras un tlacuache?